La
pesca comercial es una industria que implica la recolección de organismos acuáticos con fines comerciales. Se utilizan diferentes métodos para la pesca, incluyendo la colocación de trampas, que es un método comúnmente utilizado en la
pesca comercial. La colocación de trampas en la
pesca comercial es una técnica que implica el uso de trampas o cestas cebo que se colocan en el fondo del océano para capturar organismos acuáticos, como cangrejos, langostas y peces.
El proceso de colocación de trampas comienza con la preparación de las mismas, lo que incluye agregar cebo a los compartimentos de la trampa para atraer a la especie objetivo. Luego, las trampas se bajan al fondo del océano, donde se dejan durante un cierto período de tiempo antes de ser recuperadas. La duración durante la cual las trampas permanecen sumergidas depende de factores como la especie objetivo, la temperatura del agua y la profundidad del fondo del océano.
Una vez que las trampas han sido dejadas durante el período deseado, se recuperan utilizando equipos especiales, como cabrestantes o grúas. Una vez que las trampas se han sacado a la superficie, se retiran los organismos acuáticos, y las trampas se vuelven a cebar y se bajan de nuevo al fondo del océano para otra ronda.
Existen varias ventajas en el uso de la técnica de colocación de trampas en la
pesca comercial. Uno de los beneficios es la capacidad de capturar selectivamente especies específicas, lo que ayuda a reducir la captura incidental o la captura no deseada de especies no objetivo. Este método también ayuda a reducir el impacto de la pesca en el fondo del océano, ya que es un método menos invasivo en comparación con otras técnicas como la
pesca de arrastre.
Sin embargo, a pesar de sus ventajas, la colocación de trampas también tiene sus desafíos y limitaciones. El costo del equipo y la mano de obra puede ser alto, y las trampas pueden perderse o dañarse debido a las corrientes o tormentas. Además, las regulaciones en torno a la
pesca comercial pueden limitar el número de trampas que se pueden utilizar en ciertas áreas para prevenir la sobrepesca y proteger especies en peligro de extinción.
En conclusión, la colocación de trampas es una técnica que se utiliza comúnmente en la
pesca comercial para capturar especies específicas mientras se reduce el impacto en el fondo del océano y se minimiza la captura incidental. Si bien tiene sus ventajas, también hay desafíos que vienen con este método, y se deben seguir las regulaciones en torno a la
pesca comercial para garantizar la sostenibilidad de la industria y la protección del medio ambiente marino.